Internacional
Mansouri apuesta por reformas sociales en Marruecos en un clima de malestar ciudadano
Redacción Al Minuto · hace 5 h
La nueva primera ministra de Marruecos, Mansouri, ha presentado un programa de orientación de centroizquierda, con las reformas sociales y las promesas dirigidas a los jóvenes como principales ejes. La propuesta llega en un contexto de descontento ciudadano y coincide con un refuerzo del poder de Mohamed VI.
La agenda anunciada sitúa las cuestiones sociales en el centro de las prioridades del Gobierno. Con ese planteamiento, el Ejecutivo adopta un perfil de centroizquierda como respuesta política al malestar de la población.
Los jóvenes ocupan un lugar destacado entre los destinatarios de las promesas de Mansouri. La atención a este grupo constituye uno de los rasgos principales del programa presentado por la primera ministra, junto con el compromiso de impulsar reformas de carácter social.
El cambio de orientación convive con una estrecha vinculación entre el Gobierno y la Corona. El Ejecutivo está encabezado por el partido más próximo a la monarquía, una circunstancia que consolida la posición de Mohamed VI en esta nueva etapa.
Así, la apuesta social de Mansouri se enmarca en un escenario de fortalecimiento del poder del rey. Ambas dimensiones marcan el inicio del Gobierno: por un lado, la voluntad de responder al descontento mediante reformas; por otro, el liderazgo de una formación especialmente afín a la institución monárquica.
Tras la presentación del programa, la puesta en práctica de los compromisos sociales y de las promesas a la juventud será el siguiente paso para el Ejecutivo. Su desarrollo marcará el recorrido de la orientación anunciada por Mansouri ante el malestar ciudadano.
Claves: - Mansouri presenta una agenda de centroizquierda centrada en reformas sociales. - Las promesas a los jóvenes tienen un papel destacado en el programa. - El Gobierno está liderado por el partido más cercano a la monarquía. - Mohamed VI refuerza su poder en un contexto de descontento ciudadano.
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Fuentes consultadas: El País. Ver original