Naturaleza
Siete osos cantábricos elevan sus marcas por encima de su alcance y apuntan a un posible engaño
Redacción Al Minuto · 17 ago
Un estudio internacional con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) ha identificado en la Cordillera Cantábrica a siete osos pardos que dejaron marcas por encima de la altura que podían alcanzar desde el suelo. Ese comportamiento podría hacer que otros ejemplares los percibieran como animales de mayor tamaño. Los investigadores, que publican sus resultados en Journal of Mammalogy, subrayan que se trata de una conducta excepcional y de un posible caso de exageración de señales, no de una prueba concluyente de que los osos «mientan».
El trabajo reúne 117.552 horas de imágenes captadas con cámaras trampa entre 2021 y 2024 en 14 lugares de marcaje. Durante ese periodo se identificaron 164 osos distintos. Los siete que situaron sus señales por encima de su alcance natural eran machos: cuatro adultos y tres subadultos. Representaban el 4,3% del total observado, y sus acciones se concentraron en una pequeña parte de los puntos estudiados.
Para ganar altura, algunos ejemplares aprovecharon plataformas que el equipo había colocado junto a los lugares donde habitualmente dejaban sus marcas. Otros treparon. Entre los registros analizados figura una señal visual a unos tres metros del suelo, fuera del alcance de un oso apoyado en tierra. Una rama rota justo debajo llevó a los investigadores a plantear que el animal habría ascendido para realizarla.
Un intercambio de información en los árboles
Los osos pardos se comunican mediante olores y señales visibles. Al frotarse contra árboles u otros objetos, depositan secreciones de glándulas distribuidas por su cuerpo. También muerden, arañan y arrancan corteza de los troncos, de modo que dejan huellas que permanecen cuando ya se han marchado. Suelen elegir estructuras visibles en zonas transitadas por otros osos, lo que facilita que estos encuentren los mensajes.
Las investigaciones realizadas en la Cordillera Cantábrica y en otras poblaciones europeas muestran que los machos adultos utilizan con especial frecuencia estos puntos durante la época reproductora. Quienes llegan después suelen olfatear las señales y, a menudo, añaden las suyas. Este intercambio permite obtener información sobre la identidad o el sexo de otros individuos y, posiblemente, sobre su posición social y su capacidad para competir. La altura de las marcas parece aportar, además, una pista sobre sus dimensiones corporales.
Una conducta poco frecuente y con posibles ventajas
Dejar una señal más arriba podría resultar ventajoso para un macho joven rodeado de competidores mayores. Si otro oso interpreta que procede de un individuo más grande, quizá evite acercarse o enfrentarse a él. Reducir las disputas permitiría eludir el riesgo de heridas graves. Los autores también plantean que una percepción exagerada del tamaño podría proporcionar ventajas durante la época reproductora, aunque estas posibilidades no equivalen a beneficios demostrados por el estudio.
La escasa frecuencia de la conducta es relevante para interpretar el hallazgo. Si todos los ejemplares elevasen sistemáticamente sus marcas, la altura perdería utilidad como indicador y los demás podrían dejar de tenerla en cuenta. Los autores sugieren que el reducido número de casos podría ayudar a mantener la fiabilidad general de este sistema de comunicación, dentro del cual aparecerían algunas señales exageradas.
El investigador del MNCN Vincenzo Penteriani destaca que es la primera vez que se documenta este comportamiento en osos y considera que amplía la complejidad atribuida a su comunicación. A su juicio, los intercambios entre individuos no pueden entenderse como enteramente fiables o engañosos, sino como una relación cambiante entre quienes emiten las señales y quienes las interpretan. El equipo defiende profundizar en esta conducta mediante nuevas observaciones y experimentos.
Claves: - El estudio identificó marcas por encima del alcance natural en siete de los 164 osos observados. - Las cámaras registraron 117.552 horas en 14 puntos de la Cordillera Cantábrica. - Todos los ejemplares que realizaron esos marcajes eran machos, adultos o subadultos. - Los resultados apuntan a una posible exageración del tamaño, no a una demostración definitiva de engaño.
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Fuentes consultadas: 20minutos. Ver original


