Cultura y ocio
Mariana Enriquez explora las raíces del miedo y cuestiona la empatía que no se convierte en acción
Redacción Al Minuto · hace 2 h
Mariana Enriquez ha presentado en España su nuevo libro, Conversación con la oscuridad, publicado por Páginas de Espuma, en el que reúne sus reflexiones sobre el terror y la escritura. La autora argentina propone una mirada al género como herramienta para interpretar el presente y sus vínculos con el pasado. En su encuentro con lectores y prensa en el Teatro del Barrio de Madrid también abordó la desigualdad y cuestionó las expresiones de empatía que no desembocan en una ayuda concreta.
El volumen, elaborado durante el último año, permite acercarse a las ideas y los procedimientos que sostienen su narrativa. Enriquez explicó que aceptó la propuesta de ordenar esas reflexiones porque, después de mucho tiempo acumulándolas, tenía ganas de trasladarlas al papel. No era una iniciativa que hubiera emprendido por sí sola, según reconoció, pero la invitación le permitió detenerse a examinar su manera de trabajar y compartir las herramientas de su escritura.
El pasado que permanece en el presente
Para Enriquez, el gótico ofrece una vía de conocimiento: permite observar cómo lo que ocurrió antes sigue actuando sobre la vida contemporánea. Esa mirada también alcanza a las costumbres y actividades que están cambiando o desapareciendo. Durante la presentación aludió a la transformación del consumo con las compras por internet y planteó la posibilidad de que determinadas formas de creación literaria dejen de desarrollarse como hasta ahora. A su juicio, estas transiciones resultan difíciles porque obligan a asumir pérdidas y a revisar prácticas a las que existe un fuerte apego.
La escritora situó parte de su reflexión en la tradición argentina y en la entrada del habla cotidiana en la literatura. Destacó el papel de Cortázar en la incorporación del voseo rioplatense frente a un uso del tú ajeno a la conversación habitual de su entorno. También señaló que ciertos criterios de prestigio habían relegado las supersticiones y mitologías locales, mientras daban cabida a otras tradiciones. Como ejemplo, contrapuso el interés de Borges por la mitología islandesa con la ausencia de la mapuche en esa elección literaria.
Una escritura que descubre sus propias capas
Su proceso creativo, explicó, suele comenzar con una historia. Es durante la escritura cuando aparecen otros elementos y se revelan significados que compara con los hallazgos de una excavación. No busca que la dimensión política de sus libros se imponga como una instrucción al lector: prefiere preservar la ambigüedad y la extrañeza. Entre sus intereses recientes destacó lo siniestro, entendido como esa alteración por la que algo conocido empieza a resultar inquietante.
Esa concepción se completa con una atención especial al lenguaje. Enriquez relaciona la literatura con los rituales por su capacidad para producir efectos mediante una disposición precisa de las palabras. Una escena escrita puede suscitar imágenes en quien la lee; para conseguirlo, importan tanto las palabras elegidas como su orden. Desde esa perspectiva, escribir no consiste únicamente en contar unos hechos, sino también en construir verbalmente una experiencia.
La conversación se extendió a la respuesta social ante la pobreza. Enriquez manifestó su desconfianza hacia una empatía exhibida públicamente que se agota en la emoción. Ante situaciones de desigualdad como las que describió en ciudades sudamericanas, defendió la utilidad de organizar ayuda y aportar dinero frente a limitarse a compartir el sufrimiento. Su crítica apuntó especialmente a la confusión entre sentirse afectado y actuar: para la narradora, la conmoción individual no debería ocupar el lugar de la acción política.
Nacida en Buenos Aires en 1973 y residente en Tasmania por motivos familiares, Enriquez mantiene a Argentina como una presencia en sus libros. La breve gira española ha acompañado la presentación de este volumen de reflexiones, que amplía el recorrido desarrollado en sus novelas y cuentos. Con su publicación, esas ideas quedan ahora al alcance de los lectores como una vía para adentrarse en su concepción del miedo, el lenguaje y la relación entre literatura y sociedad.
Claves: - Conversación con la oscuridad reúne las reflexiones de Enriquez sobre el terror y la creación literaria. - La autora entiende el gótico como una forma de examinar las huellas del pasado. - Su escritura parte de la trama y deja espacio a la ambigüedad y a los significados que surgen durante el proceso. - Frente a la desigualdad, defiende la ayuda concreta por encima de la exhibición de emociones.
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Fuentes consultadas: 20minutos. Ver original