Internacional
El bloqueo educativo y la exclusión alimentan la protesta juvenil en la periferia de París
Redacción Al Minuto · hace 3 h
Las protestas estudiantiles en Francia han encontrado uno de sus principales focos en Seine-Saint-Denis, el departamento más pobre y joven del país. En esta periferia de París, las dificultades para continuar los estudios se mezclan con la precariedad y el sentimiento de discriminación. Las movilizaciones han acercado a estudiantes de distintos entornos, pero también han dejado graves destrozos y miles de detenciones, en un clima de creciente tensión social.
Moktar, de 21 años y de familia tunecina, encarna parte de ese malestar. Vive con otras cinco personas en un apartamento de 50 metros cuadrados del barrio de L’Abreuvoir, en Bobigny. Su padre conduce un VTC y él le ayuda los fines de semana. Terminó el segundo curso de Técnico Superior en Comercio Internacional en Nanterre con una nota de 15 sobre 20, pero no obtuvo la asignación que necesitaba para seguir el tercero en otro centro. Su trayectoria académica ha quedado interrumpida pese a sus buenos resultados.
Una reclamación educativa que desborda las aulas
Su situación se suma a la de 126.652 alumnos que siguen esperando una respuesta desde julio a través de Parcoursup, el sistema informático de orientación y asignación de estudios. Su eliminación figura entre las exigencias de los estudiantes para poner fin a las protestas. Medhi, amigo de Moktar, tiene 19 años y cuestiona la coherencia de esas recomendaciones: después de estudiar teatro, recibió una propuesta para matricularse en Ciencias Económicas.
Las reclamaciones académicas conectan en estos barrios con un malestar más amplio. Moktar y sus amigos sostienen que no se sienten reconocidos como franceses y contemplan buscar empleo en países como Australia o Suiza. Se movilizan a través de TikTok y Snapchat y han participado en las manifestaciones junto a sus compañeros del barrio. Para ellos, las dificultades educativas no son un episodio aislado, sino otra barrera en una vida marcada por la falta de oportunidades.
Seine-Saint-Denis tiene una población inmigrante que representa un tercio del total. En L’Abreuvoir, la tasa de pobreza alcanza el 47%, tres veces la media francesa, y la renta media por hogar se sitúa en 1.180 euros, según el INSEE. A estas condiciones se añaden las transformaciones inmobiliarias de municipios como Bobigny, Saint-Ouen y Saint-Denis, que presionan sobre la permanencia de los vecinos con menos recursos. Algunos jóvenes residen temporalmente en viviendas de protección oficial mientras se rehabilitan los edificios donde crecieron.
Los disturbios agravan la fractura
Las protestas del 17 de octubre terminaron con 2.500 comercios vandalizados en Francia y más de 2.000 detenidos, muchos de ellos menores. El balance acumulado de las movilizaciones supera las 3.000 detenciones. Entre los arrestados hay jóvenes de barrios populares, estudiantes blancos de clase media y delincuentes que aprovecharon los disturbios para robar. Los daños también golpearon a comerciantes procedentes de entornos humildes.
Timeo, de 24 años y origen argelino, admite haber participado en la rotura de escaparates y en ataques contra la sede de CNews, cadena a la que acusa de difundir mensajes racistas contra los árabes. Moktar, por su parte, defiende los daños económicos como una forma de conseguir atención para sus demandas. Ambos justifican así una violencia que ha acompañado las movilizaciones y que ha intensificado el enfrentamiento entre manifestantes y policías.
La tensión se extiende más allá de las marchas. En un ataque racista cometido cerca de Bobigny, Kevin T., un francés de 39 años, mató a una persona e hirió a otras cuatro, entre ellas una niña de 12 años. Emmanuel Macron acudió al lugar y advirtió del deterioro del clima de convivencia. La comunidad musulmana denunció el peligro de las ideologías que fomentan el odio. Todo ello sucede a seis meses de unas elecciones en las que las encuestas sitúan a Marine Le Pen en condiciones de ganar ambas vueltas.
Los jóvenes de L’Abreuvoir volvieron a movilizarse el sábado, algunos equipados para protegerse de los gases lacrimógenos. Timeo expresa su intención de mantener las protestas, mientras la supresión de Parcoursup continúa entre las demandas estudiantiles. En paralelo, los tribunales tramitan los casos de los detenidos: el jueves compareció ante el Tribunal Correccional de París Ashnil, un manifestante de 19 años vecino de Colombes.
Claves: - Seine-Saint-Denis concentra pobreza, población joven y un fuerte sentimiento de exclusión. - La falta de asignación de estudios afecta a 126.652 alumnos que esperan respuesta desde julio. - Las movilizaciones acumulan más de 3.000 detenidos y cuantiosos daños en comercios. - Los estudiantes mantienen la exigencia de eliminar Parcoursup mientras avanzan los procesos judiciales.
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Fuentes consultadas: El País. Ver original