Naturaleza
McKibben plantea una revolución solar que cambiaría el clima, la economía y el poder energético
Redacción Al Minuto · 30 ago
La expansión de la energía solar puede transformar no solo la lucha contra el cambio climático, sino también la organización de la economía y las relaciones entre países. Esa es la tesis del ambientalista estadounidense Bill McKibben en su ensayo Here Comes the Sun, publicado en España por Capitán Swing. El autor presenta el abandono de los combustibles fósiles como un cambio de alcance comparable al que supuso la industrialización, aunque su propuesta también abre el debate sobre cómo compatibilizar el despliegue renovable con la protección del territorio.
McKibben, que lleva alertando del calentamiento global desde finales de los años ochenta y fundó la organización 350.org, adopta en esta obra un enfoque más esperanzador que en El fin de la naturaleza. No resta gravedad a la crisis climática, pero considera que ahora existen herramientas capaces de afrontarla. Su argumento es que la fotovoltaica ha alcanzado un desarrollo técnico y unos costes que permiten plantear una sustitución del modelo energético, sin esperar a soluciones futuras como la fusión nuclear.
Una transformación que supera la tecnología
Para explicar la magnitud del cambio, el autor señala que, en intervalos de unas pocas horas, se incorpora en el mundo una potencia fotovoltaica comparable a la de una central nuclear. A ese ritmo de instalación se suman el abaratamiento de los paneles y de la energía eólica y los progresos del almacenamiento. Según expone, esta combinación ha situado a las renovables entre las opciones más económicas para producir electricidad en buena parte del planeta. Acelerar su implantación sería, en su planteamiento, decisivo para evitar los escenarios climáticos más graves.
Las consecuencias que anticipa van más allá de la reducción de emisiones. Frente a unos combustibles cuyos yacimientos están repartidos de forma desigual y cuya explotación depende de grandes empresas, el sol ofrece un recurso ampliamente disponible. McKibben sostiene que esa diferencia puede facilitar una mayor autonomía energética de comunidades y territorios, reducir su dependencia de los grandes operadores y modificar las relaciones de poder construidas alrededor del petróleo, el gas y el carbón.
El prólogo de la edición española, firmado por Emilio Santiago y Héctor Tejero, sitúa esa posibilidad en perspectiva histórica. Ambos recorren la evolución de la fotovoltaica desde su vinculación con la carrera espacial hasta el predominio productivo de China, pasando por el liderazgo que Europa llegó a ejercer. Su lectura subraya que disponer de tecnología no basta: el cambio afecta a intereses económicos y exige decisiones políticas sobre el modelo energético.
El territorio, parte del debate
En España, el avance solar plantea también tensiones por la ocupación de terrenos agrícolas y naturales. Las condiciones climáticas y el respaldo político han favorecido el crecimiento de la fotovoltaica, en parte mediante grandes instalaciones promovidas por fondos de inversión y multinacionales. La planificación y la evaluación territorial de estos proyectos han recibido críticas de científicos, organizaciones conservacionistas y sectores del mundo rural. La biodiversidad y los paisajes agrarios forman así parte de una discusión que no puede reducirse al volumen de electricidad generado.
El reto de la siguiente etapa será conciliar la aceleración que defiende McKibben con una implantación que atienda esos conflictos. Su ensayo sitúa las principales barreras en el terreno político, más que en el tecnológico. En España, ese debate incluye cómo organizar el despliegue para que la sustitución de los combustibles fósiles no implique desatender la conservación y las actividades rurales.
Claves: - McKibben atribuye a la energía solar capacidad para transformar el sistema económico y energético. - El abaratamiento de las renovables y el avance del almacenamiento sostienen su propuesta. - La transición afecta a intereses empresariales y al reparto del poder entre países y territorios. - En España, las grandes plantas abren un debate sobre planificación, biodiversidad y usos del suelo.
DEBATE (0)
- Sé el primero en opinar.
Fuentes consultadas: 20minutos. Ver original


