Economía
El BCE alerta de nuevas presiones sobre el precio de los alimentos por la energía y la sequía

Redacción Al Minuto · hace 1 h
Los economistas del Banco Central Europeo (BCE) advierten de que el encarecimiento de la energía todavía puede trasladarse con intensidad a alimentos como los cereales, el pan o la pasta. Aunque esa presión apenas se aprecia por ahora en los supermercados, consideran prematuro concluir que la inflación alimentaria ha perdido impulso. A los costes energéticos se suma el deterioro de las cosechas por el calor y la sequía, cuyo efecto sobre los precios podría notarse antes.
La inflación de la zona euro alcanzó el 3,8% el mes pasado, impulsada por unos precios energéticos que aumentaron cerca del 19% respecto al año anterior en un contexto marcado por los conflictos en Oriente Próximo y Ucrania. En un análisis publicado este martes en el blog del BCE, Elena Bobeica, Gerrit Koester, Friderike Kuik y Christiane Nickel explican que los productores ya afrontan mayores costes, aunque su transmisión al consumidor es más lenta y no afecta por igual a todos los alimentos.
De la energía al supermercado
Los productos agrícolas cuya producción requiere más energía figuran entre los más expuestos. Es el caso del trigo, el maíz y la cebada, así como de los alimentos elaborados a partir de ellos, incluidos el pan, la pasta y otros productos de panadería. La presión también puede extenderse a la ganadería: un aumento del coste de los cereales encarece los piensos y termina repercutiendo en la producción de carne y lácteos.
El gas tiene un papel relevante en ese proceso por su importancia para fabricar fertilizantes. Su subida puede elevar los costes de cultivar cereales, oleaginosas, hortalizas frescas y patatas, además de hacer más cara la calefacción de los invernaderos. Aunque su encarecimiento es inferior al registrado después de la pandemia, se ha intensificado desde el verano. El petróleo, por su parte, influye a través del transporte y de otros gastos indirectos, con efectos que pueden tardar años en trasladarse por completo al precio final.
El clima añade presión
El calor persistente y la escasez de lluvias en buena parte de Europa han perjudicado los cultivos durante una fase decisiva de la temporada de 2026. Los economistas del BCE consideran que ese deterioro de las perspectivas agrícolas probablemente impulsará la inflación alimentaria en 2027. Calculan una aportación de entre 0,3 y 0,8 puntos porcentuales en la zona euro, aunque con diferencias según el país y el producto. El impacto climático suele llegar antes que el energético porque afecta directamente a la disponibilidad de alimentos sin procesar.
Pese a estas presiones, el escenario difiere del vivido en 2022. La crisis energética actual es menos intensa y está más vinculada al petróleo y sus derivados que al gas. Por ello, los autores prevén que el máximo de inflación alimentaria equivalga aproximadamente a una quinta parte del registrado tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania. La producción de fertilizantes dentro de la Unión Europea y las ayudas a los agricultores también pueden amortiguar las consecuencias.
Los hogares afrontan este nuevo episodio con una cesta de la compra ya notablemente encarecida. En la zona euro, los alimentos cuestan alrededor de un 30% más que a finales de 2021, con incrementos que van desde cerca del 24% en Finlandia hasta aproximadamente el 48% en Estonia. Entre 2022 y 2025, sus precios se distanciaron de forma especialmente acusada y duradera de los de otros productos, con consecuencias para el poder adquisitivo.
La evolución de las tensiones energéticas y de las condiciones meteorológicas marcará ahora el recorrido de los precios. Los economistas sitúan la inflación de los alimentos no procesados en el 3,4% en el tercer trimestre de 2027 y anticipan un descenso posterior. Esa previsión convive con una transmisión todavía incompleta de los costes energéticos a la cesta de la compra.
Claves: - Los cereales y sus derivados están especialmente expuestos al encarecimiento energético. - La subida de los piensos puede trasladar la presión a la carne y los lácteos. - El clima podría añadir entre 0,3 y 0,8 puntos a la inflación alimentaria en 2027. - Los alimentos cuestan en la zona euro alrededor de un 30% más que a finales de 2021.
DEBATE (0)
- Sé el primero en opinar.
Fuentes consultadas: 20minutos. Ver original
