Naturaleza
El desahucio de Maricarmen, de 87 años, enfrenta el negocio de la vivienda con su dimensión social
Redacción Al Minuto · 28 sept
Maricarmen, de 87 años, fue desahuciada el 23 de septiembre de la vivienda en la que residía desde 1956, tras un prolongado litigio con la empresa propietaria. Abandonó el inmueble en camilla. Su caso refleja la tensión entre la inversión inmobiliaria y la protección de quienes tienen en una vivienda alquilada su hogar desde hace décadas.
La inquilina había pagado el alquiler durante décadas. La trayectoria de su vivienda quedó después marcada por un cambio de propietario y por un conflicto judicial que terminó con la ejecución del desahucio. La salida de Maricarmen puso fin a su permanencia en la casa donde había desarrollado buena parte de su vida.
Urbagestión rechaza que se la identifique con la denominación habitual de fondo buitre y se presenta como una compañía dedicada a la inversión en inmuebles. Esa distinción expresa su desacuerdo con una etiqueta que se utiliza de forma peyorativa para señalar determinadas prácticas del negocio inmobiliario.
La vivienda como inversión y como derecho
Más allá del nombre empleado para describir a estas empresas, el caso sitúa frente a frente dos dimensiones de la vivienda: su condición de patrimonio del que obtener rendimiento económico y su función como residencia. La búsqueda de rentabilidad puede tener consecuencias directas para los inquilinos cuando afecta a la continuidad en sus hogares.
El reconocimiento constitucional del derecho a la vivienda forma parte del contexto de este conflicto. La compra de inmuebles y su gestión como activos conviven con una necesidad básica de sus ocupantes. En el caso de Maricarmen, la avanzada edad de la inquilina y su larga vinculación con la casa hacen especialmente visible esa dimensión social.
Una etiqueta ajena a la función de los buitres
La comparación con los buitres también introduce una cuestión ambiental: el sentido despectivo que se atribuye a unas aves cuya actividad resulta beneficiosa para los ecosistemas. Los animales necrófagos se alimentan de restos de otros animales y desempeñan una tarea importante en la eliminación de materia orgánica del territorio.
Al consumir esos restos, contribuyen a reducir la propagación de enfermedades y favorecen que los nutrientes vuelvan al ciclo natural. Su comportamiento alimentario no equivale a las decisiones económicas humanas que pretende censurar la metáfora. Vincularlos con la especulación desdibuja, por tanto, su papel ecológico.
Tras la ejecución del desahucio, el debate sobre la inversión inmobiliaria mantiene como cuestión central la compatibilidad entre la rentabilidad y la protección de los residentes vulnerables. La discusión sobre las etiquetas no sustituye a la que plantea el desenlace de Maricarmen: qué protección debe tener quien lleva décadas viviendo de alquiler cuando la propiedad busca un rendimiento de su inmueble.
Claves: - Maricarmen, de 87 años, salió en camilla de su vivienda durante el desahucio del 23 de septiembre. - Vivía en el inmueble desde 1956 y había mantenido un largo conflicto judicial con la propietaria. - Urbagestión se define como empresa de inversión inmobiliaria y rechaza la etiqueta de fondo buitre. - Las aves necrófagas cumplen una función ambiental al eliminar restos animales y facilitar el reciclaje de nutrientes.
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Fuentes consultadas: 20minutos. Ver original


