Internacional
Irán amenaza al petróleo y las redes digitales del Golfo ante una nueva ofensiva de EE UU e Israel
Redacción Al Minuto · hace 1 h
Irán ha amenazado este viernes con atacar instalaciones petroleras y tecnológicas del golfo Pérsico si Estados Unidos e Israel vuelven a bombardear masivamente su territorio. La advertencia incluye infraestructuras de hasta siete países, además de conexiones submarinas de comunicaciones, centros de procesamiento de datos e instalaciones vinculadas a la inteligencia artificial. Teherán plantea así una respuesta que extendería las consecuencias de una nueva ofensiva a sectores estratégicos de la región.
El general de división Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y representante del líder supremo iraní en ese organismo, ha expuesto esa amenaza en una entrevista. El comandante del ejército regular, Amir Hatami, ha reforzado el mensaje al asegurar que sus fuerzas están preparadas para un enfrentamiento asimétrico. Esa estrategia prioriza acciones no convencionales, entre ellas sabotajes u operaciones de guerrilla, frente a un adversario con mayor capacidad militar.
Las advertencias coinciden con la elaboración de planes militares estadounidenses e israelíes para atacar Irán después de las elecciones. Entre los posibles objetivos figuran instalaciones energéticas y arsenales de misiles y drones. Donald Trump y Benjamín Netanyahu abordaron a principios de octubre la posibilidad de una nueva ofensiva de gran alcance. El presidente estadounidense afirmó el 8 de octubre que no atacaría antes de la cita electoral, aunque esa declaración no supone descartar una intervención posterior.
El calendario político pesa sobre las decisiones de ambos dirigentes. Israel tiene previstas sus elecciones legislativas para el 27 de octubre y Estados Unidos celebrará las de mitad de mandato el 3 de noviembre. Netanyahu llega a las urnas sin tener asegurada la reelección, mientras que el partido de Trump afronta unos sondeos desfavorables. Los planes israelíes contemplaban ataques extensos contra infraestructuras civiles y energéticas iraníes, incluidas centrales eléctricas, además de acciones para matar a dirigentes políticos y militares con el propósito de provocar la caída de la República Islámica.
La tensión aumentó el pasado lunes, cuando decenas de aviones de combate israelíes llegaron hasta la frontera iraní y regresaron después a Israel. Ese movimiento coincidió con una reunión entre Netanyahu y el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en la base aérea de Ovda. En Teherán, los mensajes de la cúpula política y militar reflejan una profunda desconfianza hacia Washington y presentan una eventual nueva ofensiva como un peligro para la supervivencia del régimen.
Mehdi Mohammadi, asesor del presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha señalado que otro enfrentamiento pondría en juego la existencia de la República Islámica y que su respuesta no estaría sujeta a los límites habituales. Ghalibaf, que también encabeza la delegación iraní en las negociaciones de un alto el fuego con Estados Unidos, ha pedido a gobiernos, fondos y empresas de la región que no financien compañías de inteligencia artificial o de datos que contribuyan a operaciones militares.
El riesgo de una represalia regional también aparece en el análisis de Danny Citrinowicz, antiguo especialista en Irán del ejército israelí. A su juicio, bombardear instalaciones energéticas iraníes no resolvería el conflicto y podría desencadenar ataques de gran alcance contra infraestructuras de Oriente Próximo. Entre los escenarios que considera posibles, pero no seguros, menciona interrupciones de cables submarinos, operaciones no convencionales e incursiones terrestres limitadas contra objetivos vulnerables en Kuwait o Baréin.
La evolución de la crisis dependerá ahora de las decisiones sobre esos planes militares y de la eventual autorización de Trump. Mientras tanto, ambos lados mantienen el intercambio de advertencias: después de que el presidente estadounidense planteara utilizar la bomba GBU-43/B contra instalaciones nucleares iraníes, un portavoz de la Guardia Revolucionaria respondió anunciando preparativos para presentar otro artefacto y reafirmó la apuesta por la confrontación asimétrica. Teherán insiste así en que un nuevo ataque tendría repercusiones más allá de sus fronteras.
Claves: - Irán sitúa instalaciones petroleras, redes submarinas y centros de datos entre sus posibles objetivos. - Estados Unidos e Israel desarrollan planes que incluyen infraestructura energética y arsenales iraníes. - Las elecciones de octubre en Israel y de noviembre en Estados Unidos condicionan el calendario. - Teherán apuesta por una respuesta asimétrica que podría extender el conflicto a otros países del Golfo.
DEBATE (0)
- Sé el primero en opinar.
Fuentes consultadas: El País. Ver original